lunes, 7 de mayo de 2018

Benaocaz – Dornajo, contemplando los arroyos.




Saliendo de Benaocaz por la fuente del Tejar, nos encontraremos varios cursos de agua antes de llegar a la casa del Dornajo. La mañana estaba bastante cerrada, y había estado lloviendo por la noche, es el momento idóneo para hacer esta ruta, ya que veremos las pequeñas chorreras que se suceden por toda esta parte de la sierra.
Una vez cruzado el arroyo del Pajaruco, y comprobado que tenía bastante caudal, llegamos a la Casa del Dornajo, donde el sonido del agua llama nuestra atención. La visibilidad es muy reducida y está todo chorreando, por lo que hay que caminar con mucha precaución.
La propuesta fue bajar directo al encuentro del arroyo las Piletas y cruzar hacia Benaocaz… fuera de sendero, siguiendo el curso de agua, buscando el abrupto cauce del Pajaruco, para comer en un tranquilo prado junto a su orilla, antes de cerrar ruta en las calles del pueblo.

Será que es primavera y tú aún soltera,
¡que error de bulto!
¡Que patán!, me he explicado fatal.
Así rimaba el profeta torpemente con bragueta.
En un mundo mejor,
Habrá que hacer el amor…
Y venga a darle al alpiste,
La vida es muchas veces triste, es repetición.
                                                                                       Sr. Chinarro.

Aunque sea repetición, pero a veces es necesario por nuestra parte Una Llamada a la Acción.

Callejeo en el más absoluto de los silencios.

La fuente del Tejar.

Agua cristalina corre por arroyos y caminos.

Quercus.

Arroyo del Pajaruco. Cruzamos.

Haciendo hitos, entre Fardela y Dornajo... y aprovecho para decir que no se ve...

En la Casa del Dornajo.

Chorreras ocasionales, de más de 3 metros de altura.

El curso elegido para bajar hacia Benaocaz.

No tiene pérdida... con precaución, el agua te guía.

Seguimos descendiendo.

Navas totalmente encharcadas.


Salimos unos metros del cauce, por abrupto, y tomamos un sendero paralelo.

Gran dolina donde desaparece de nuestra vista todo el curso de agua. Sumidero.

Grandes encharcamientos en la siguiente nava.

Pequeño paso en el arroyo Las Piletas.

Congosto del arroyo del Pajaruco.

Pozas.

Toboganes.

El curso está equipado.

Salto de unos 5 metros.

La hora de la comida y el imperdonable té de montaña, servido en mesa caliza.


martes, 1 de mayo de 2018

Ascensión al Navazo Alto (cúspide del Caíllo) y algo más


Mis estudios de trigonometría y topografía, me permitieron hacer un pequeño cálculo de desnivel = diferencia de cota entre dos puntos: Navazo Alto (1395m) y Puerto del Boyar (1100m). Siempre es mejor una caminata tendida de 300 metrillos de desnivel, que no la paliza de subir desde Villaluenga, que conlleva 600m (el doble) en 6 veces menos distancia… o sea, una pared. Eso es de locos (o de no saber trigonometría y topografía…)
7:18, tengo que apagar la radio (Hey Joe, Jimmy Hendrix) y ponerme a caminar.
Antes de las 9:00 ya estaba en la cúspide del Simancón (1569m, 272º desde Reloj), habiendo pasado por otra elevación (1489m, 305º desde Reloj) que se interpone entre éste y el collado de las Presillas, y no es que de cuyo nombre no me acuerde, es que no tiene topónimo.
Desde Simancón a Reloj (1535m) … y bajo al Pocillo Verde (1275m, 188º desde Reloj).
La charca Verde está preciosa, y tomo el camino que va a Navazuelos… pero la topografía me dice que es más recto si trazo a través de un pico (Conocido como Pico Sin Nombre, de 1453m y con rumbo 207º desde Reloj). ¡Vaya dolinas y vaya bloques que me encuentro al paso!
Menos mal, que dos días antes se celebró el festival MeridianoCero, en San Fernando, y estuve más de 7 horas de marcha, que me sirvieron de entrenamiento para esta locura de ruta, pues creo que ya a estas alturas había cumplido con los 300m que me salían tras los primeros cálculos. En este festival, nos sorprendió bastante la actuación de Perro, cuatro chavales murcianos que derrochan virtuosismo por los cuatro costados, con redundancia y todo. Llevan 2 baterías, bajo, guitarra, teclados y voces. Según la canción, se van cambiando de instrumento. Uno de los bateristas toca el bajo y los teclados, el bajista se intercambia con el guitarrista… en fin, una gran demostración de control multinstrumentista. Tienen un sonido bastante contundente en directo, y un registro de voz muy difícil de acompañar en canciones que ya conocemos de memoria, pues los seguimos hace tiempo. Un festival con poca promoción, según hemos podido comprobar, y que se celebra en un entorno incomparable: El Parque Barrero, en la gaditana población arriba mencionada.
La ruta continúa bajando de este cerro “pelao”, trazando por la arista en la medida de lo posible… hasta atrochar entre grandes bloques y vegetación, para alcanzar un sendero conocido que me baje hasta el Navazo Hondo. Desde aquí, hasta la cima más republicana de toda la sierra (1395m y 207º desde Reloj, y no me he equivocado con los cálculos, pues si trazas una recta desde Navazo a Reloj, pasa por el Pico SinNombre), donde di buena cuenta y buen uso al material que llevaba en la mochila. El termómetro marcó 2,5ºC en la cumbre de referencia de esta ruta.
Toca bajar, cruzar el collado de la Víbora, la casa del Dornajo, y alcanzar el origen de todo este embrollo: El Puerto del Boyar.
No sé si lo que falló fue la trigonometría, la topografía, o la madre que las parió, pero los 300m de desnivel proyectados, se multiplicaron casi por 4 en una caminata de casi 20 kms por lapiaces, karst, dolinas, bosque, arroyos, charcas, collados, 5 cumbres… más de 9 horas con una sonrisa de oreja a oreja, vaya.

En el collado Las Presillas.

Cuasi en la cota de condensación.

Matojos.

Primera elevación del día.

A ratos de ve, y a ratos se cierra.

Simancón.

A la izquierda, la elevación anteriormente ascendida.

El hito del Simancón.

Simancón desde Reloj, la referencia de hoy.

El Pocillo Verde.

Próximo objetivo, ya que se interpone entre mis intenciones.

Despachado de dolinas y grandes bloques.

"Diedraco".

Penúltimo hito de piedras... el próximo, a la izquierda y de hormigón.

Descendiendo por la arista.

Navazo Alto.

Material porteado en la mochila.

Solo, y sin ayuda.

Este invierno han corrido mil litros por ahí.

La casa del Dornajo.

22 días hace que puse esa botella ahí... y ahí sigue.