lunes, 16 de octubre de 2017

Desde Hoya de la Mora a Siete Lagunas.

De todas las travesías que se pueden realizar en Sierra Nevada, llegar al Collado del Ciervo desde Hoya de la Mora, puede ser la que más nos gusta, y la hemos repetido en varias ocasiones… solos, acompañados, usando lanzadera, y sin usarla.
Pero esta vez, hemos metido nuevos tramos:
1º. Ascendimos desde Hoya de la Mora, buscando el Barranco San Juan. Mucho más bonito que las pistas.
2º. Bajamos al Guarnón por el Veredón Inferior. Más aéreo que el Superior.
3º. Subimos el Pico Veta Grande. Está muy cerquita del collado.
4º. Cruzamos el Vasar del Mulhacén.
Hasta el Collado del Ciervo, pasando por el Juego de Bolos, ya está más que descrito en el blog.
Una vez llegamos a este Collado, ascendemos hacia Mulhacén, hasta que encontremos un hito a nuestra izquierda, unos metros por encima del collado. Nos dirigimos a él, y comprobaremos que el estrecho camino, se adentra en las paredes más sombrías del Mulhacén. Este es el Vasar.
Un vasar es un estante que sobresale de la pared, normalmente puesto en la cocina. Es una palabra de origen árabe. A veces se confunde este término, y puede aparecer escrito como “basar”, que procede de base. Tendría lógica si el camino atravesara la Norte por su base… pero claro… no llega a ser por la base de esta montaña… está situado más arriba… como una estantería. Nunca se debe confundir con “Bazar”: tienda de “chucherías” … que también puede ser de origen árabe…
El Vasar es uno de los pasos más espectaculares, posiblemente, de toda la Sierra. Estrecho, vertiginoso, descompuesto, expuesto, con posibilidad de desprendimientos de piedras…  además, un detalle lo convierte sin duda en el camino más interesante de toda la Nevadense: La Fuente del Viejo Lobo, bautizada así por un ilustre forero. Aprovechamos, que a comienzo del otoño todavía mana abundante agua, y rellenamos nuestras cantimploras. Esta fuente nos salvó la travesía… y las espaldas.
Un rato hacía que las nubes jugaban con el Rey y su consorte, y a veces nos envolvían ofreciendo poca visibilidad. No sabíamos nuestra posición, pero llegó un momento en que el camino empezó a tirar hacia arriba, y vimos la incorporación del que sube de la Laguna de la Mosca. ¡Estamos en el Corredor de siete Lagunas!
Dejamos las mochilas en el collado… viento, nubes corriendo… y ascendimos el Puntal de las Siete Lagunas, de 3251m. Aunque con este Pico, o Puntal, vemos cierta controversia toponímica. Si miramos los modernos planos topográficos de Iberpix, el Puntal de Siete Lagunas tiene una altitud de 3316m, y está justo al Norte de Laguna Altera. Nosotros siempre tuvimos entendido que el Puntal de Siete Lagunas, es el que está justo al Oeste de esa laguna (por cierto, seca), con la altitud anteriormente mencionada. El que Iberpix nombra como Puntal de Siete Lagunas, siempre ha sido el Puntal de la Cornisa. Y ahora, que se debata este tema. En Iberpix ya hemos visto más de un fiasco toponímico.
Todavía con luz, bajamos a la Cañada y descendimos hasta la Hondera… allí buscamos emplazamiento… no estuvimos solos, y un chaval que dormía junto a su perro, fue la nota positiva de nuestro vivac. Siempre que un perro merodee la zona, no aparece el zorro.
La noche: perfecta. Temperatura cercana a los 4 grados, ausencia total de viento, silencio más que absoluto y una oscuridad llena de estrellas.
Al amanecer, tras un buen desayuno, ascendimos hacia la Cuerda del Resuello, para buscar la pista y volver a la Carigüela. Tomamos la Lanzadera que nos bajó hasta Hoya de la Mora.
Dos semanas después de esto, acudimos al Tomate Blues, en Los Palacios, Sevilla. Festival gratuito que lleva 7 ediciones. Lo conocimos gracias a Paco, que lleva un blog que seguimos atentamente, por ofrecer contenidos muy interesantes y por su buenísima fotografía descriptiva: “Pateamos Cuando Podemos”. Pues bien, en el festival nos encontramos con Paco…
Uno de los grupos que actuaron, con un directo inmejorable, conocidos por sonar frecuentemente en El Sótano, fueron los madrileños The Downtown Alligators. Creo que nunca olvidaremos esos riffs de guitarra y esa armónica.

Añadir que el Tomate se financia de la caja del bar, con precios muy bajos. Merece la pena saborear el primer fin de semana de octubre, con buen blues, una fantástica degustación gratuita de tomate frito, y un ambiente inmejorable. Repetiremos.

El Barranco San Juan, teñido de seco.

Monumento a Susana.

Veredón Inferior. Una vertiginosa bajada al Guarnón.

Aun chorrea agua y mantiene frescos algunos borreguiles. Guarnón.

Veta Grande.

Collado de Veta Grande. Cerro de los Machos y Veleta.

Nuestro objetivo, El Puntal de Siete Lagunas, a la izquierda del Mulhacén.

Hacia el Espolón de Laguna Larga.

Tras el lagunillo, el mirador de Ferrer.

Laguna Gabata. Desagüe de la Laguna Larga, buscando el Valdeinfiernos.

Laguna Larga y Cerro de los Machos (3329m).

A por el Juego de Bolos. Posiblemente el pico con mejor perspectiva de la sierra.

Juego de Bolos. Al fondo, ya vemos el Vasar.

Ascendiendo desde Laguna de la Mosca hacia Collado del Ciervo.

Vasar del Mulhacén.

Vasar del Mulhacén.

Laguna de la Mosca desde el Vasar del Mulhacén.

Aquí se aprecia la estrechez y verticalidad del Vasar.

La fuente del Viejo Lobo.

Collado de Siete Lagunas, terminando el corredor.

Puntal de Siete Lagunas. Vistas a la Cañada de Siete Lagunas.

El Puntal de Siete Lagunas.

Laguna Hondera. Atardecer.

Laguna Hondera. Amanecer.

Subiendo hacia la Cuerda del Resuello.

Entre la Cuerda del Resuello y la pista.

Puntal, Laguna y Refugio de la Caldera.

Laguna y Raspones de Río Seco.


domingo, 8 de octubre de 2017

Ascensión al Aneto (3404m). Máxima elevación oscense. Techo Pirenaico.

Es indispensable para todo amante de la montaña, para todo Montañero, realizar al menos una ascensión al Pico Aneto.
El macizo de la Maladeta es un impresionante conjunto granítico, que todavía alberga uno de los glaciares más bellos de Pirineos, además, es el más grande. Decimos todavía, porque en la primera ascensión a esta montaña, en verano de 2002, esta masa de hielo abarcaba más superficie de la que abarca a día de hoy. En lo que más se ha notado esto, es en la gran travesía que hay que hacer ahora por el mar de granito que se sitúa entre el glaciar y la Cresta de los Portillones, además, las altas temperaturas de los últimos años, provocan que desaparezca toda la nieve y aflore el hielo vivo, convirtiendo la travesía glaciar en una maniobra bastante arriesgada. Cada año hay más accidentes en esta zona, algunos de ellos con resultado fatal.
Levantados desde las 4, para desayunar fuerte y tomar el primer bus a la Besurta, en una noche despejada y cerrada completamente, comenzamos a caminar a las 5:15… el sendero es pedregoso y zigzaguea hasta alcanzar el refugio de la Renclusa. Sigue siendo de noche… no paramos… hay que ganar tiempo al día. El camino, escarpa por momentos. Coincidimos con una familia catalana y unos amigos merodeadores de la montaña Palentina… y algunos catalanes más…  por cierto, en montaña, aunque te hablen en otro idioma, nos entendemos perfectamente.
La Tuca Blanca de Paderna empieza a alumbrarse con los primeros rayos del día. Es un momento muy emocionante, y más sabiendo que ya hemos avanzado muchísimo. Seguimos forzando la máquina… la dieta baja en azúcares funciona.
Cada vez estamos más cerca de la Cresta de los Portillones, la cual alcanzamos a la altura del Inferior (Portillón)… tras haber negociado una chimenea tumbada.
Cresteamos desafiando el vértigo innato, del cual mi compañero carece, y a veces me hace pasar momentos de extremado apuro, hasta llegar a una expuesta repisa donde ganaremos el Portillón Superior… arribamos, por fin, al temido océano de granito… por algo estos Montes Malditos…
Quisiéramos rendir nuestra particular dedicatoria musical a Thomas Earl Petty, el gran Tom Petty, que nos ha dejado con 66 años… sólo 66 años. Ha sido un gran músico, que nos deja un legado inigualable junto a sus Heartbreakers… entre otras formaciones… un músico que también nació un 20 de octubre, como uno de nosotros… y que el pasado 2 de octubre, nos dijo adiós… o hasta siempre.
Y volviendo a la montaña…
Pasamos lo peor, nos quedamos solos… todos han ascendido más… sólo nosotros caminamos por la parte más baja…
Nos ponemos los hierros… empieza la ascensión glaciar… ¡Hemos adelantado a todos los que tomaron la zona más alta! Increíble.
El glaciar, al paso bajo el Pico de Coronas, está peligrosísimo. Se sucede una serie de caídas de piedras, provocadas por el inevitable paso de personas… nos cruzamos con unos compañeros del país vecino… muy educados. Los catalanes van con niños pequeños… muy valientes los chavales…
Llegamos al espolón rocoso de la Arista Nordeste del Aneto… el Glaciar de Barrancs es muy escarpado… hay que afrontarlo en línea de máxima pendiente, y es muy exigente… llevamos 7 horas caminando. Chorrea agua por todas las grietas… el escenario es para tener muchísima precaución.
En la cima, hay instaladas varias estructuras metálicas, imágenes religiosas, alguna, llevada por un club de montañeros de Cataluña… y una cantidad ingente de banderas atadas… basura, en definitiva. Limpiamos las que pudimos.
Hoy las vistas son espléndidas. Por segunda vez en esta cumbre, sin planearlo… pues se propuso por el camino, volviendo desde Ginebra en el coche… tras una discusión… como los Mojinos Escozíos…
Al final, reconocer que es muchísimo más fácil la ascensión a esta Maldita Montaña con nieve… cuanta más nieve, mejor. La nieve, convierte el mar de rocas en una autopista, y en seco, es un laberinto complicadísimo y peligroso (2 horas más). Con nieve, el glaciar, carece de pasos peligrosos. No se imagina un@ lo temido que puede llegar a ser un paso de bastante inclinación lateral, de hielo descompuesto y rocas… hasta que no te ves en esa tesitura, y empiezan a temblarte las piernas.
La bajada, por Plan de Aigualluts, fue muchísimo más “disfrutona” y sencilla.

Refugio de La Renclusa, a eso de las 5:55.


La Tuca Blanca de Paderna, y sus vecinos.

Negociando un diedro de estos que no te llegan las piernas...

Ojú... ¿hasta allí hay que llegar?

Y alcanzamos la cresta de los Portillones.

Todo muy caótico y alpinístico, a partes iguales.

La diferencia de altura es realmente vertiginosa.

El Maladeta, el Coronas, el Aneto... ya asoman sus cabezas.

Acabamos de dejar atrás la fastidiosa y excitante cresta... ahora viene lo peor.

...Lo peor.

Nosotros tiramos muy bajos... otros se pegaron más a esas paredes. Nos da miedo circular bajo esa pared.

Aquí no sabríamos decir si esto es ocio, o negocio.

Y por fin arribamos al delicado y peligroso glaciar.

Ya sabes desde donde vienen esas piedras.

El pobre Glaciar del Aneto, agoniza.

Por fin un poco de relax para las piernas.

Y a partir de aquí, venía el paso más delicado del glaciar.

Por las grietas chorrea bastante agua.

Ya dejamos atrás el Collado Coronas.

¡Que cruz! 15 años sin pisar estas piedras graníticas. 

Los juegos de luces nos hicieron disfrutar un buen rato.



Volvemos a cruzar por donde Mahoma, y a jugar con el hielo, otra vez.

¡Que pena! Esto necesita nieve con urgencia.

Incluso parece que hemos terminado...

Desde aquí hay unas vistas increíbles.

Toda la cresta de esta mañana.

Se nota que por aquí pasaba el glaciar... hace unos días.


Plan de Aigüalluts. En hora y media habríamos terminado la ascensión. Bus, y para casa.