jueves, 18 de agosto de 2016

Ascensión a Torre Cerredo (2650m). Máxima elevación de Asturias y León. Máxima elevación de Picos de Europa.

Seguramente, si viajamos a Picos de Europa desde Andalucía, pasaremos por Benavente, y por lo tanto, veremos alguna indicación en la autovía del tipo: León – Benavente. Pues de eso queremos hablar, de León Benavente… un grupo musical de Rock independiente que inspiró su nombre en estas dos ciudades y en el tramo de carretera que las une. Tienen, entre otras muchas y buenas canciones, una versión de Europa Ha Muerto… de Ilegales… que viene a estar muy de moda.
El techo de León es compartido con el Principado, y recae en una de las montañas más bellas y con mayor prominencia de cuantas podamos ascender en la península.
Si entre tus planes, y volvemos a hablar de eso, está el conquistar todos los techos, al menos los Ibéricos, haz de saber la dificultad a la que te vas a enfrentar.
Saliendo desde las Invernales del Texu, donde se quedó el coche, ya que el carril es malo para turismos, supone un desnivel de 2100 metros hacia arriba, con unas 13 horas de actividad, haciendo noche a la vuelta en Vega de Urriellu. Al día siguiente solo hay que descender 1100m.
El refugio, reserva plazas para los que lleguen sin reservar, pero cuidado con esto… se ceden por orden de llegada. Para evitar sorpresas, cargamos sacos, esterillas... Al pasar por Refugio de Urriellu, montamos el vivac y metimos dentro todo lo que no pretendíamos usar durante la ascensión: material de vivac, de cocina, forros… así viajaríamos más livianos en lo que nos restaba de jornada. Habíamos ascendido casi 1000 metros, y nos quedaban otros tantos.
Preguntamos al guarda por el camino hacia Torre Cerredo, y nos confirmó el rumbo, advirtiendo de la trepada que tendríamos que superar en la Brecha de los Cazadores, y allá que nos dirigimos con ansia viva.
Las vistas del Naranjo de Bulnes mejoran por momentos, y empezamos a cruzarnos con algunas montañeras (y montañeros) que habían hecho noche en Cabrones. Hay collados de infarto por el Diente de Urriellu y la Horcada Arenera… en las Torres Areneras había una cordada escalando. Ahora nos dirigimos hacia el Jou de Cerredo, y la imponente vista de la cima más alta de todo Picos, nos hace sentir una fuerte emoción. Hace calor… alguien nos advierte que tengamos cuidado con el horario, pues ya es tarde… y es que hemos empezado a caminar desde muy abajo, y el cansancio se va notando… en montaña, hay que escuchar al cuerpo, y saber reservar fuerzas para la vuelta.
Desde la base, se ve difícil la ascensión… imponente, con muchos pasos de neveros colgantes y con demasiada exposición.
Algunos bajan con cuerdas… y es fácil perder las referencias pues entramos en un terreno muy escarpado… nos planteamos si seguir, o empezar a descender y dar por zanjada la ascensión.
Los bastones, hace un buen rato que ya no son de utilidad, y trepando libremente, disfrutando de algunos pasos de III, pasando una chimenea con nieve empotrada, saltando una peligrosa separación entre nieve y roca, aberronchado al rocaje vivo y mirando de vez en cuando al vacío para sentir que seguimos vivos… se va avanzando hasta acariciar la cumbre… la ansiada cumbre… el Techo de Asturias y León: Torre Cerredo.

Seguramente, si no fuese posible disfrutar de ciertos momentos de soledad y contemplar las mejores vistas que una actividad te pueda proporcionar… no ascenderíamos montañas. La sensación de ver el mar… muy lejos… ver la pequeña Ruta del Cares, Torre Blanca (desde donde mirábamos con intriga las rocas en las que hoy nos sentamos), el Tesorero… es muy difícil explicar las emociones que se viven en esta preciada y emblemática cumbre caliza.
Ha sido el tercer techo provincial conseguido en menos de una semana… estamos cansados, hace calor… hay que comer… no hay agua por ninguna parte… es tarde, aunque a nosotros no nos lo parece. Nos metemos nieve bajo el casco, para mitigar el calor, nos quitamos las botas, para descansar los pies, y tras recuperar fuerzas, comenzamos a bajar, antes de que se llegue a mascar la tragedia. No hay sombra ninguna…
Tras una larga y preciosa jornada, arribamos a la Vega de Urriellu, habiendo tenido que usar cuerda para descender la Brecha de los Cazadores, y tras la cena, repusimos el cuerpo, de esas 13 horas de montaña, vivaqueando bajo un cielo espectacular, con luna llena, y con la suerte de tener durmiendo a 20 metros, a uno de los mejores escaladores del planeta: Iker Pou.

La bajada a Sotres, la realizaríamos al día siguiente.

Collado de Pandébano.



Al fondo la Vega de Urriellu.


Brecha de los Cazadores.
Horcada Arenera.

Torrecerredo.
El Jou de Cerredo.
Vistas desde Torrecerredo.


Peña Prieta y Torre Blanca al fondo.


Picu de Urriellu.


Preparando el desayuno.



lunes, 8 de agosto de 2016

Ascensión a Torre Blanca (2619m) desde El Cable. Máxima elevación cántabra.

Muchos siguen defendiendo Peña Vieja como el verdadero punto más alto de Cantabria, por estar íntegramente dentro de esta provincia, así que si está entre tus planes el subir todos los techos, más te vale hacer los dos… para despejar dudas… total, sólo hay 2 metros de diferencia.
Para esta ascensión, utilizamos el teleférico de Fuente Dé, que abre sus puertas a las nueve de la mañana, aunque antes, conviene confirmar el horario por teléfono, no sea que nos llevemos una sorpresa. Se suele formar cola, así que si queremos subir en el primero, hay que estar media hora antes en la puerta.
Una vez arriba, basta con seguir las indicaciones hacia la Torre de Horcados Rojos, desviarnos hacia el Refugio Vivac y preguntar al guarda por nuestro objetivo… o al menos, eso fue lo que hicimos nosotros.
Algo que te puede ayudar mucho para este tipo de ascensiones, es escuchar a Baaba Maal junto a Mumford & Sons. La mezcla de los ritmos africanos con el folk rock británico que hacen estos chavales es ideal para calentar emociones. Una fusión divina, sin lugar a dudas.
El comienzo del camino es muy fácil y ciclable, hasta alcanzar La Vueltona, donde tomamos la tangente hacia la derecha, por la senda marcada con pintura amarilla y blanca (PR-23).
La base de Peña Vieja ofrece una prominencia bestial desde nuestra perspectiva, al igual que la Torre de Horcados Rojos, que se ascendió hace cuatro años y gustó mucho. Antes de ascender al collado al que se dirige el camino, nos desviaremos a la izquierda, hacia esa bola metálica y brillante que llevamos oteando un buen rato. Todos conocen la historia de este refugio, y no vamos a redundar en ello.
Hay un dicho, que reza lo siguiente: No eres Montañero, si no has pasado por el Refugio-Vivac Cabaña Verónica.
Una vez alcanzado este mágico lugar, repuesto energía, y consultado al guarda nuestro rumbo, hay que seguir gitos, superando una llambría, y avanzando entre caliza descompuesta y neveros, para rodear los impresionantes Hoyos Sengros. Este gigantesco valle rocoso nos hace más pequeños aun de lo que somos. Es muy entretenido, complicado y peligroso avanzar por él, sobre todo con una capa de nieve en retroceso, pues existe la posibilidad de caer a un gigantesco y profundo hoyo si cede el manto níveo a nuestro paso.
No hay que bajar a los Hoyos… los rodeamos ganando altura muy levemente por la derecha, hasta alcanzar la Collada Blanca (2372m), divisoria natural entre nuestro objetivo y el Pico Tesorero (2570m), otro trifinio.
Una vez en Collada Blanca, se nos abre una perspectiva muy emocionante del macizo del Llambrión. Aquí debemos enfilar correctamente nuestro rumbo, hacia SW, siguiendo los gitos y sin perder la arista. Tuvimos que atravesar un gran nevero, bastante inclinado que nos puso los vellos de punta, sobre todo al llegar a la rimaya, pues estaba muy delicada la transferencia.
Hasta la misma cumbre, hay camino, aunque habrá que superar algún divertido paso de grado I. Al llegar arriba, no puedes creer lo que estás viendo.
El Tiro Tirso y el Llambrión están justo de frente a nuestra llegada, veinte metros más altos… cosa que me desconcertó en un principio… pero claro, es que esa zona ya no es Cantabria… es León.
Repuestos del susto, vemos que las vistas son indescriptibles: El mar Cantábrico, la Vega de Liordes, la Montaña Palentina, El Picu Urriellu, Horcados Rojos, Tesorero, Peña Vieja… y un Torre Cerredo imponente, dominando todo Picos y ante el cual sólo podíamos sentir admiración y respeto. ¡Por favor, que envidia poder subir aquella Torre inexpugnable! De todas formas, Torre Blanca, no es nada desdeñable, así que nos dedicamos a disfrutar aquel mágico y alpinístico momento incomparable. Hacer la comida en la misma cumbre, no estuvo nada mal.
Recomendaciones: No hay agua en todo el camino, ojo. Llamad antes al guarda de Cabaña Verónica por si le falta algo, nosotros no pudimos tomar café.



El camino pasa a pie de la Torre de Horcados Rojos
Peña Vieja al fondo. Saliendo de Cabaña Verónica.
Llambrías.

Al fondo Torre Blanca, nuestro objetivo.
Collada Blanca.
Entrando a la arista de Torre Blanca.

















lunes, 1 de agosto de 2016

Peña Prieta (2539m) – Peña Prieta Sur o Monte Infierno (2537m) (Máxima elevación Palentina) – Mojón de las Tres Provincias (2499m) - Desde Puerto de San Glorio (1599m)

Cuando llegues a la Montaña… sigue subiendo… como una escala de Queens Of The Stone Age. Esas Reinas de la Edad de Piedra vienen como anillo al dedo para este maravilloso,  complejo e interesante paraíso mineral del que hablamos.
Hay dos vertientes disponibles para acariciar la cima más alta de Palencia, y elegimos la Norte, desde el Puerto de San Glorio, por estar más cerca de nuestro maravilloso rincón de hospedaje.
La primera ascensión registrada a esta montaña data de 1861, Cipriano Pérez (Vecino de Ledantes) y la Comisión Militar Luís Cifuentes, pero seguramente, algún lugareño sin intenciones deportivas lo hiciese muchísimo antes. Alejandro Goicoechea ascendió en 1927, desde Llánaves de la Reina; Ignacio Pérez en 1944… y su primera ascensión invernal con esquís fue en 1954, llevada a cabo por dos cántabros: Amalio Fernández y Julio Casal.
Es de recibo anunciar que la montaña Palentina, y el Alto Carrión, donde nos encontramos, reúne unas condiciones geológicas bastante interesantes, posiblemente la más variada de nuestra Península, refiriéndonos a un entorno muy concreto. Conglomerado de bolos rodados, esquistos, pizarra, granito, arenas… harán de la caminata un momento muy agradable.
Desde la cumbre de Peña Prieta tenemos una de las mejores vistas de las que se puedan disfrutar, si la condensación lo permite, aunque a veces, ese juego entre nubes es mucho más interesante que un día totalmente despejado… Vemos el Espigüete, Picos de Europa, la Laguna de Fuentes Carrionas, donde nace el río Carrión, a más de 2200m de altura, que la tenemos justo bajo nuestros pies, y la cortina de nubes, de vez en cuando se portaba bien con los tres únicos habitantes de la cima, y nos dejaba ver el Curavacas, que es, con sus 2520m de altura el verdadero “techo” palentino por excelencia, aunque 17 metros más bajo que donde nos encontramos, y es que aquel si que es una montaña integrada completamente en la provincia.
Desde El Mojón de las Tres Provincias (Divisoria geográfica de Cantabría, Palencia y León) nos deleitamos con el embalse de Riaño y las Agujas de Cardaño, por ejemplo, además ofrece una perspectiva fabulosa de lo que nos queda por recorrer para acariciar el “Techo de Palencia”.
La ascensión sólo presenta algo de dificultad desde el Collado de Robadoiro hasta el Alto de Cubil de Can, donde tendremos que superar una preciosa trepada de II Grado, no muy apta para personas con vértigo, pero que podrá ser superada con ayuda y paciencia.
El comienzo de la jornada fue complicado, pues en Puerto de San Glorio había una espesa niebla que no era de gran ayuda… gracias a dos pastores que nos encontramos en el coche, y que nos acompañaron hasta la primera bifurcación, pudimos enfilar la ascensión.
“Si quieres perderte, coge un mapa…”  Eso es lo que nos advirtió este ser humano, al decirle que llevaba el “mapita del gps”… y así fue… pues acabamos entrando por una zona de barrancos bastante tediosa de avanzar, por la zona del collado de las Yeguas, lo que nos entretuvo bastante… ¡ que difícil es seguir los desdibujados caminos cuando no se conoce la zona, y entre nubes…!
El resto de la jornada fue un disfrute total, abrigados con polar y Gore-tex a mediados de julio, avituallamiento estupendo e infusión en la cima más alta de Palencia, concluyendo la bajada por otra zona distinta, descendiendo desde el Tres Provincias, por el Hoyo Empedrado hacia el Boquerón de Bobias, collado que da paso a la Vega del Naranco, refugio de Tajahierro, y cruzando el Portillo del Boquerón, a la Vega de Tarna, donde nos despidiéramos de los pastores hacía unas horas, arribando al coche con 9 grados, en un día que aunque largo, fue un día inolvidable.

De izquierda a derecha: piedra , papel y tijeras.
Curavacas, peña Prieta y Mojón Tres Provincias vistos desde otro lugar.
Ascendiendo para recuperar el camino.

Collado de Robadoiro.


Hacia el Cubil de Can.
Primeras vistas de Peña Prieta.
Aristeando... los pasos previos a la disfrutona trepada.
La arista cimera hacia el Tres Provincias.

En la cumbre del Mojón de las Tres Provincias.

La maravillosa diversidad geológica de esta Montaña.
Ascensión final.
Peña Prieta (2539m).


Laguna de Fuentes Carrionas, nacimiento del río Carrión.
Volviendo hacia el Tres Provincias.
Geometría natural.
Laguna donde nace el río Hoyo Empedrado.
Valle del Naranco.