viernes, 12 de enero de 2018

Dos llanos nevados: Republicano y Libar.

Es algo excepcional que nieve dos días seguidos en las Sierras de Grazalema, y esa situación hay que aprovecharla, pues se transforma el paisaje, y no siempre nos cuadra.
Conseguimos un permiso para el Torreón, a regañadientes de la trabajadora del Centro de Visitantes de El Bosque, pues decía que era una imprudencia… No entendemos lo de imprudencia, pues el único “inconveniente” era que había nevado un poco, y allí el camino es bueno. Pero habrá que ponerse en su lugar… mira lo que pasó en el Anglirú…
Como la DGT cerró el Puerto del Boyar, porque había, según el agente que nos paró, ¡medio metro de nieve en el collado!, nos dimos la vuelta y llegamos al Puerto de las Viñas, en Villaluenga, donde aparcamos. Había 1 cm de nieve. La visibilidad era buena, pero la cota de nubes estaba en torno a 950m, así que, decidimos dar un breve paseo, sin salirnos del camino, pues no es prudente complicar el día, de hecho, los Llanos de Libar en estas condiciones, son el lugar propicio para perderse y no saber encontrar el camino de vuelta al Puerto del Correo. Seguridad, ante todo.
Faltaban dos días para que se cumpliesen dos años de la muerte de David Bowie, y casi dos semanas antes, se había cumplido el segundo aniversario de la muerte de Lemmy Kilmister, y nosotros, disfrutando con nieve los dos llanos que dan título a la entrada.
No pretendemos decir que somos Héroes, ni mucho menos… para eso, ya tenemos esa preciosa versión que el amigo Lemmy, junto con otros dos (Motörhead) le hizo al grandísimo Bowie.
Esta entrada sólo es para pensar en quién de los dos fue más grande: Bowie o Kilmister.
Todo lo demás es sólo una anécdota de un fino manto níveo, que apenas dura dos horas… o en el mejor de los casos, dos días.

Y a los cuatro días de esto, murió a los 67 años, el que fue primer guitarrista de la banda británica: Eddie Clarke, alias “Fast Eddie”, quedando así, la primera formación de Motörhead, sin ningún miembro en vida… pero siempre retumbará en nuestras cabezas aquel mítico Ace Of Spades.




En los Llanos del Republicano, corría una gran cantidad de agua.



Llegando al Puerto de Libar, o del Correo, la visibilidad era muy reducida.


Los Llanos de Libar en su mejor momento.



Ya había dejado de nevar en Villaluenga.

sábado, 6 de enero de 2018

Ascensión Invernal al Mulhacén (3482m) Máxima elevación ibérica

Milk and Alcohol es una buena descarga de Dr. Feelgood… posiblemente, el mayor éxito de la banda de Wilco Johnson. Kahlúa, es un licor de café, que se mezcla con leche, y ya imaginamos porqué se inspiraron estos británicos en componer este temazo.
Nosotros no vamos a mezclar la leche con el Alcohol… eso en montaña no sería muy producente… ni prudente, pero sí que vamos a combinar la nieve con el hielo, de hecho, el pasado 3 de enero, tras las lluvias engelantes acaecidas en Sierra Nevada, por cierto, un fenómeno muy corriente por estar muy cerca del mar, las condiciones para caminar eran bastante delicadas, ya que sobre una buena capa de nieve polvo, esa lluvia se había convertido en verglás, creando una capa de unos 5 centímetros de hielo, que con el viento, se había ido conformando en una especie de ondas, creando una superficie incómoda de caminar, y muy insegura, y de mayor grosor total.
El paso de la Carigüela, el de los Machos, el que precede a los Raspones de Río Seco, y un tramo entre Villavientos y la Caldera, estaban muy complicados.
La ladera occidental del Mulhacén, era toda verglás casi hasta la cima. En la zona de cumbre, era nieve polvo.
La montaña no estaba para plantear florituras, así que dedicamos dos días a esta ascensión, que en época estival es un paseo factible en bicicleta, pero según qué condiciones nivológicas nos encontremos, puede convertirse en un delicado juego. Caminar dos días sin quitarnos los crampones, resultó fatigoso, ya que el hielo no amortigua nada una estructura totalmente rígida, como la que llevamos en los pies… al día siguiente, te duelen músculos que ni siquiera sabías que existían…
El piolet, siempre en la mano de la ladera y con el pico apuntando hacia atrás, preparado para actuar ante un posible resbalón. Los crampones, afilados y bien atados… y la mirada atenta en todo momento al terreno que pisamos. El casco, en la cabeza desde que nos bajamos del coche, hasta el interior del refugio… que el marco de la puerta es bajo y duro. En la mochila, botiquín, cordinos, férula moldeable, vendas, manta térmica, aislantes, buenos sacos, hornillo, gas suficiente como para cocinar y derretir (en este caso, hielo), velas, linternas, 3 pares de guantes, ropa de abrigo, comida suficiente, precaución, arneses y cuerda, para asegurar algunos pasos expuestos. Todo ello, motivó una ascensión formidable, en la cual disfrutamos de unas luces excepcionales, como era de esperar.


La lluvia formó un río de hielo.

Rocas cubiertas de verglás, y el Veleta que se antoja lejano.

Desde el arranque del Veredón Superior.


Smooth Criminal...

Paso de los Machos.

El sol va cayendo.

Isabel sigue la escasa huella.

Ahora, otro paso delicado.


Más seguro por la arista del ventisquero. Los ciclistas reconocerán el paso.

Cabecera de Veleta.


Últimas luces, llegando al vivac.


Hora de fundir hielo... a la cazuela.

La cazuela de silicona.

Amaneciendo el día 4.


En la cumbre.

La "verglaseada" Cara Norte.


El Juego de Bolos.

Toda la Oeste en estas condiciones... y casi toda la sierra.

Los Raspones de Río Seco, y el Mediterraneo que se tiñe de dorado.

Foto...

... y foto.

Se ven los barcos.