martes, 21 de noviembre de 2017

Un Largo Camino Hasta la Cima


Hay muchas cosas que son necesarias… y otras, no. Pasar la noche en la montaña es una necesidad para el ser humano; refuerzas ese vínculo con la naturaleza y aumentas tu aprendizaje sobre la vida. Sobre todo, se aprecia más la montaña, y se acentúa el respeto hacia el entorno. Hay veces, que llegar hasta ese punto donde quieres pasar esas horas en plena oscuridad, cuesta un gran esfuerzo, ya que llevarás a tu espalda todo lo necesario para poder gozar del momento y que no se convierta en algo tedioso… pero además, cuanto más quieras disfrutar, más largo será el camino hasta la cima… si, aunque nos cueste aceptarlo… It´s a Long Way To The Top (If You Wanna Rock´n´roll)… ese mismo día que nosotros viajábamos hacia lo más alto, aislados del mundo, para gozar de un momento incomparable, nos dejaba el compositor de esta, entre otras muchísimas canciones. El alma de AC/DC: Malcom Young, fallecía en menos de un mes desde que lo hiciese su hermano. Ha sido la base rítmica de nuestra juventud… gracias a él, apreciamos más la música, otra de las cosas necesarias para vivir.
Cabrilla y Prieta ya se dejan ver. El bosque de Cedros está exuberante.

Puerto del Hornillo, el balcón ideal para la comida.

Ya sabemos... donde fueses...

... Hitos construyeses. Mojón de lindes en la Peñilla.

Los cajicos están preciosos.

Hora del té. Momento para disfrutar de la luz y la buena temperatura.

Atardece, que no es poco.

Amanece... que ya es...

El mar de nubes es un momento espectacular. Una delicia cerca de casa.

Hasta parece una gran estrella.

La niebla invadió todo el valle.

El mar cubierto y Sierra de Mijas aflorando.

A esas horas que todavía no hay nadie, es una delicia la montaña.

Dentro de muy poco estarán desnudos todos los quejigos.

Todavía nos queda un mes del que poder disfrutar del acortamiento horario.

Ya se despejó Yunquera y Casarabonela.

El vapor del mar todavía permanece, y casi estamos acabando.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Campiña Sur de Badajoz y Sierra Norte de Sevilla.

Las tranquilas y sinuosas carreteras de estas dos comarcas, son un disfrute absoluto para los amantes de los extensos paisajes adehesados y los bosques de ribera.
La motivación es la Vía Verde de la Sierra Norte de Sevilla, para lo cual cambiamos el BackPacking por BikePacking, y nos montamos unos neumáticos lisos.
Salimos con una temperatura fresca, cuando no eran las diez de la mañana, desde El Real de la Jara (Sevilla) (km 0), y tomamos la calle Santa María, que nos facilita la llegada a Santa María de Nava (km 12,6), pequeña población extremeña en la cual paramos a desayunar. Ya vamos bien servidos de dehesa y arroyos.
Ahora, la BA-067 dirección Puebla del Maestre, población que soslayamos girando a la derecha dirección Fuente del Arco. El terreno es un constante sube y baja demoledor, más si cabe con la carga que llevamos encima. Pasamos por la puerta de la Mina la Jayona, que precisa concertar cita para visitarla… de todas formas no entra en nuestros planes ciclistas… hemos venido a otra cosa.
Por fin alcanzamos Fuente del Arco (km 48,6), y es buena hora para buscar donde comer, a base de producto extremeño. La Campiña Sur de Badajoz se nos acaba.
Ahora salimos por la A-433 hacia Guadalcanal (Sevilla) (Km 59,9), pero antes deberemos pagar el peaje del Puerto de Llerena. Llevamos muchos kilómetros de ascenso.
Siguiente paso: Alanís (km 71,2), precioso pueblo de la Sierra Norte, con un castillo que merece una visita. El entorno se vuelve más frondoso, y la carretera se adentra de lleno en el parque Natural… llegamos por fin a San Nicolás del Puerto, cansados, así que volvemos a parar unos minutos en el ciclo Bar junto al nacimiento del Hueznar (km 79,5). Un entorno incomparable. De aquí al Cerro del Hierro, por la Vía Verde (km 84,7).
La tarde y las luces doradas en este Monumento Natural, merecen el poco esfuerzo que nos cobra esta antigua vía minera, y ya había que buscar donde dormir, para continuar al día siguiente. Recorrimos la Vía Verde entera, y nos alojamos en la Estación de Cazalla (km 106). Un entorno precioso, junto al río, aunque un tramo se incendió el mes de agosto pasado. Nos dimos un paseo relajante por los alrededores, ya que no habíamos traído música para poder escuchar a Cactus, ese súper grupo de Hard Rock que nació en el ´69 y por el que han pasado músicos de primera división. Todavía, casi 50 años después, escuchamos a estos maestros y pensamos: ¿cómo es posible? Tan posible como haber rozado los 70 kms/h en nuestro tándem. Otra gozada.
Tras una larga y confortable noche (cambio de hora) salimos a pedalear a las 8:30… las manos heladas, el cuerpo titiritaba… apetecía subir y buscar el sol. Cazalla de la Sierra está en alto, por lo tanto, entramos pronto en calor. Atravesamos la población tras una breve parada en un bar (km 10,5), y buscamos la preciosa y tranquila carretera que nos conduce al embalse del Pintado (km 31,1), con poca agua como era de esperar. Al cruzarlo, comienza una subida que debe tener unos 13 kms… constante y por un entorno envidiable para el pedaleo. Antes de la una habíamos arribado a El Real de la Jara (km 60). Dos jornadas, 166kms, 2700m+. Sensacional y paisajísticamente hablando, un 10.

Saliendo de El Real de la Jara, las dehesas nos rodean.

Dejamos atrás la Sierra Norte y nos adentramos en la Comarca de Tentudía.

Santamaría de Nava.



Zona de largas subidas y rápidas bajadas.

Entrada a la Mina la Jayona.

Entramos de nuevo en provincia Sevillana.

Buena fuente para llenar bidones.

Castillo de Alanís.

San Nicolás del Puerto y su playa.

El nacimiento del Hueznar.

Monumento Natural Cerro del Hierro.

La Vía Verde. El entorno ideal para pasear en bici.

Al paso, nuevamente, por San Nicolás.

A la salida de Cazalla de la Sierra.

Estamos llegando al embalse.

Presa del embalse del Pintado.

Carretera sinuosa, frondosa, en ascenso... el paraíso ciclista.

... Y de nuevo El Real de la Jara. Dos días de pedaleo agradable.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Comarca de Tentudía en tándem. Ruta entre castaños.

Llevamos tres semanas de octubre y el calor no se quiere despegar de nuestras latitudes… pero sí que lo hacen algunas personas… esas personas que han sido imprescindibles en el avance del Rocanroll, acelerando el blues y rodeándose de otros músicos importantes de la escena de New Orleans, y que incluso pasaron por el trance de la diferenciación racial. Persona, que incluso sirvió de inspiración a los cuatro de Liverpool. De hecho, Lady Madonna era un homenaje al gran Fats Domino… “El Gordito”, que murió dos días después de esta fantástica ruta que llevamos a cabo al Sur de Badajoz.
El Club Ciclista Puerto Lobo, de Cabeza la Vaca, organizó este recorrido que discurre entre fincas de castaños, rebollos y pinares. Tremendas subidas, técnicas, difíciles… de hecho muchos las hacían caminando, y vertiginosas bajadas que ponían a prueba el equilibrio y la capacidad de trazada y frenada. Todo un reto, que en un principio estuvieron a punto de desaconsejarnos cuando les dijimos que íbamos en tándem.
Al final, no fuimos un tándem, sino tres. Se consiguió congregar a más de una centena de intrépidos “bicicleteros”, enamorados de la afición al pedal, de la naturaleza… y del compañerismo.
La mañana era fresca… aunque poco a poco se fue disipando el frío. El ambiente, jovial y confortable, incluso invitaba a pedalear cuesta arriba con alegría, sobre todo al inicio… aunque la apreciación fue, que estuvimos todo el día ascendiendo… ya que las bajadas son tan rápidas, que ni las notas.
Cabeza la Vaca, aparte de una rica gastronomía y unas gentes muy acogedoras, tiene, entre otras muchas más cosas, una almazara, Tentuoliva, que nos va a deleitar la mesa durante los próximos seis meses. Un placer para el paladar.
Hubo tramos con porcentajes que llegaban al 22. Fue un verdadero reto realizar el recorrido que nos prepararon, de tan sólo 40 kms, pero con más de 1150m de desnivel, en el cual, sólo una vez tuvimos que poner pie al suelo. Un 26% de rampa con piedras y chavales parados en medio, fue imposible de pasar a lomos del tándem.
Sincronizar el movimiento en un sendero estrecho, de bajada, con escalones, piedra suelta, cruzando un arroyo… fue una verdadera prueba de equilibrio. Una gozada.
Hemos descubierto, que por aparatoso que parezca, el tándem es capaz de bajar por vericuetos que ni nos imaginábamos, y que sabiendo gestionar los desarrollos y la coordinación, se puede subir casi cualquier cosa.
Esta ruta nos ha enriquecido mucho, gastronómica, cultural y técnicamente hablando. Ha propiciado que la confianza en el tándem haya aumentado.
Si no te gusta la bici, que también es muy normal, en Cabeza la Vaca se organizan rutas de senderismo entre castaños, fáciles de llevar a cabo, con una buena oferta gastronómica y un entorno inigualable. Atentos para el año próximo.

Se da la salida y nosotros con la charla, mirando hacia atrás.





Una de las rampas más duras.


Parada para reunificar. Cerca del Monasterio.

Avituallamiento a cargo de la organización.


Entrada a Cabeza la Vaca.

Plaza del Rollo (s. XVI)