lunes, 9 de abril de 2018

La Ruta del Quijote en bicicleta.


Atreverse con la ruta del Quijote es una empresa de largo recorrido, ya que el protagonista de esta novela, desde la imaginación de Cervantes, recorre una cantidad innumerable de pueblos manchegos… quizá leer sea la mejor manera de viajar.
Son muchas las opciones; nos decidimos por una pequeña ruta de tres días, comenzando en Tomelloso (Ciudad Real) … un recorrido que concentre lo más bello de esta tierra.
Montamos el tándem con todos sus aparejos, y a poco más de las nueve de un gélido lunes manchego (4ºC), salimos a cuatro patas muy cerca del coso tomellosero, buscando el Norte… contra el viento, que por momentos nos dejaba más helados.
La primera parte de la aventura discurre entre extensos campos de cultivo de vid, en los cuales observamos vestigios de majanos… y bastante basura acumulada, la verdad… este fue el denominador común de toda esta comarca: botellas, sacos, bolsas, garrafas de aceite de motor, tubos… un sinfín de materiales, que no hacen otra cosa que contaminar una fértil tierra que alimenta nuestras mesas… es incomprensible… “Mátame Camión”.
Esto sería impresionante cuando era un gigantesco río… y es que casi toda la Mancha lo era, a juzgar por la cantidad de piedras rodadas que conforman todos estos campos.
Coincidimos con el Camino Natural del Guadiana, por un paraje precioso, que tras las lluvias pasadas aportaba a la tierra una cromática especial. Este Camino del Guadiana nos ha acompañado en dos ocasiones, hace un tiempo, en Olivenza, y en enero, cuando vimos en directo al increíble Ángel Stanich, en Badajoz, presentando en GPS (Gira Por Salas) su último trabajo, con banda: Antigua y Barbuda. “Pienso en ti, en tu alma galopante, hasta el fin de los campos de Criptana…”, (Casa Dios) que quizá nos ha motivado a hacer este quijotesco recorrido.
Muchos postes indicativos de la Ruta del Quijote estaban tirados en el suelo… varias veces paramos a reponerlos. Cruzamos el Záncara… y continuamos con la vista puesta desde hace un buen rato en esa localidad que menciona el señor Stanich… buen lugar para almorzar, y luego recorrer el centro de la ciudad y ascender a la Sierra de los Molinos… fue un duro reto con el tándem cargado.
Preciosa panorámica la que ofrece a los cuatro vientos esta colina llena de gigantes, de la cual bajamos con mucha precaución, y buscando el enlace con El Toboso (Toledo), que es coincidente con el Camino de los Humedales de La Mancha durante un tramo. Al llegar a la casa de Dulcinea paramos a comer, y salimos dirección Mota del Cuervo (Cuenca), que también goza de una sierra con preciosos molinos… uno de ellos muele los sábados si hace viento favorable… otra ardua tarea la de empujar el tándem hasta allí arriba. Esa imagen de los molinos que el bueno de Alonso confundía, no deja de sorprendernos, y la verdad es que ha sido algo increíble poder visitarlos encima de cuatro tubos de aluminio mal soldados y peor montados por quien mal pilota este asunto.
Algo cansados, pero ilusionados, nos quedaba unir esta población conquense con Pedro Muñoz (de nuevo en Ciudad Real), y buscamos posada nada más llegar… y donde unas gachas y un pisto manchegos, servidos con cariño por el posadero, nos ayudaron a descansar, mientras nuestro rucio y flacucho cacharro reposaba en la trastienda junto a botas de vino y sacos de grano… “Casi no puedo ni andar, seguiremos mañana… siempre me dices igual, y mañana llegó” (Mañana, Ángel Stanich).
Al alba, visitamos de nuevo la Laguna de Pedro Muñoz, para despedirnos de esta adorable población, y buscamos un camino que sale hacia el Sur, hacia Socuéllamos, y de nuevo cruzamos el Záncara, por un puente Romano esta vez… “Les vi cruzar aquel caudal, casi sin salpicarse… figúrese la velocidad, y el radio de alcance” (Galicia Calidade)
Atravesamos esta población, y tomamos carretera y manta, dirección Sotuélamos, girando noventa grados a la derecha por un camino indicado como Ruta de las Avutardas… lo seguimos hasta enlazar de nuevo con la Ruta del Quijote, cruzando una sierra de monte Mediterráneo puro, que nos acompañaría hasta Ossa de Montiel (Albacete), donde finalizamos la segunda etapa.
El comienzo del tercer día, fresco, nos lo hicimos obviando el track de referencia que llevábamos, pues nos mandaba por la carretera, y vimos las señales de Ruta del Quijote, que se desviaban… así que las seguimos. El hecho de no llevar mapas instalados en el gps, dificultó muchísimo la toma de decisiones… 
Pasamos por zona montañosa, sinuosa, cruzando hermosas vegas regadas por el arroyo Alarconcillo y contemplando las ruinas del castillo de Rochafrida, hasta dar de nuevo con la carretera que nos lleva a lo largo de todas las Lagunas de Ruidera. Este tramo es exquisito… es donde nace el Guadiana y tiene un encanto especial… pero es demasiado turístico.
Saliendo de Ruidera, se nos viene encima un puerto bastante largo… ya vamos saliendo de la zona arbolada, y acercándonos al Castillo de Peñarroya, junto a la presa del embalse… un enclave muy visitado. Desde aquí hay dos opciones, y tomamos la más larga: una recta interminable que nos acerca a Argamasilla de Alba, donde nace El Quijote. Había que visitarlo, claro está.
De nuevo degustamos algo manchego para reponer fuerzas y continuar hasta donde empezamos… no disponíamos de track… pero preguntamos y nos dijeron que si, que ese camino nos llevaría a Tomelloso… ¿para qué quieres más?, paisanaje a la par que paisaje; dando por finalizado un recorrido de 233 kilómetros en bicicleta (de esas dobles), y llegando a la conclusión de que sale mucho más barato y cómodo hacerlos en coche… si lo llegamos a saber antes, el tándem se queda en casa… “Llévame a la orilla del río Mundo, me aferré a esa vela un segundo…”, Ángel, ¿a cuanto queda eso de aquí?
A la salida de Tomelloso.


Cruce bajo carreteras, paralelos al Canal del Guadiana.

Vado de hormigón sobre el río Záncara.

Sierra de los Molinos en Campo de Criptana.

Impresionantes vistas. Cartel de la Ruta del Quijote.

Ruta del Quijote, entre Campo de Criptana y El Toboso.

Plaza de El Toboso.

A la salida de El Toboso.

Ermita en Mota del Cuervo.

Molinos en Mota del Cuervo.


Mota del Cuervo vista desde la Sierra.

Laguna de Pedro Muñoz.

Puente Romano sobre el río Záncara.

Típicas casas de aperos y labor. Camino de Socuéllamos.

Ruta de las Avutardas, camino de Ossa de Montiel.

Ruta de las Avutardas.

Ruta del Quijote, cerca de Ossa de Montiel.

Vega del arroyo Alarconcillo. Entre Ossa de Montiel y Ruidera.

Muy cerca de las lagunas de Ruidera.

Lagunas de Ruidera.

Lagunas de Ruidera.



Embalse y castillo de Peñarroya.


Casi terminando esta quijotesca caminata.



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