lunes, 13 de agosto de 2012


 ISLAS CÍES

Cuando llegamos a Liméns la tarde estaba desapacible y no dejaba de llover, señal de que habíamos llegado a “Terra Galega”.
Nos dirigimos al camping de Liméns donde se ubica la empresa Nordeskayak y dejamos todo preparado para salir temprano al día siguiente, rumbo a las Islas Cíes. Antes tuvimos que ir a Vigo, a recoger el permiso de navegación por aguas del Parque Nacional, es un permiso que hay que solicitar para desembarcar en las islas y el Parque te lo proporciona totalmente gratis.
Por la mañana y desde nuestros aposentos podíamos divisar a lo lejos las islas, el día se presentaba despejado, así que, cogimos nuestros kayaks y nos acercamos a la orilla de la playa de Liméns  que se encontraba plagada de algas Himanthalia elongata, típicas de los litorales profundos y de aguas agitadas. Es una pequeña playa de arena fina y clara con abundantes dunas.



Una vez preparados pusimos rumbo a las islas, pasamos primero por lo que se configura como la ensenada de Liméns, de aguas tranquilas, dejamos a nuestra izquierda la Punta de Fanequeira y a nuestra 


derecha la Punta Corbeiro que dispone de unas pequeñas calitas donde puedes desembarcar si quieres y darte un baño en sus aguas frías. Nosotros nos dirigimos a las bateas de mejillones que se distribuyen por toda la ría de Vigo y Pontevedra.


Las bateas están formadas por una serie de flotadores que soportan una serie de listones de madera de forma rectangular. El número de flotadores de las bateas está relacionado con el tamaño y la antigüedad de las mismas, así, las de más edad suelen tener un flotador central, mientras que, las más modernas disponen de varios flotadores. A lo largo de los listones de madera cuelgan unas cuerdas que llevan intercalados unos listones de madera para distribuir el peso del mejillón a lo largo de toda la cuerda impidiendo así que este se desprenda.
Es todo un proceso de cultivo del mejillón que le aporta a la economía de la zona más de 240.000 toneladas anuales de éste molusco y que se viene desarrollando desde el año 1946.
Paleando, paleando llegamos a cabo Home, con unas vistas maravillosas al  atlántico, y como no, a las Islas Cíes, desde éste lugar se pueden ver los tres faros, el faro de Home que es uno de los más altos de 


Galicia , el faro de punta Sabrido y el de Punta Robaleira, los tres señalizan la Costa da Vela, una  zona rocosa, abrupta  en la que sus fuertes olas le dan un aspecto mágico y misterioso al lugar.  Cuando te aproximas a esta zona te das cuenta del rebote de las olas, que produce una fuerte resaca y la navegación se vuelve mas agitada. Llegado a este punto hay que tener mucho cuidado por que hay que atravesar la canal de entrada a la ría de Vigo, que nos separa de las islas, hay que extremar la precaución porque el tráfico circula rápido. 


Una vez en la otra orilla nos dirigimos, dirección sur, a la playa de Figueras para así bordear la punta Mudeiro, en esta zona es donde hacen su entrada los catamaranes que vienen de Vigo y Cangas con turistas y bañistas para pasar el día. Desembarcamos en la playa más grande de las Islas, la playa de


Rodas con agua cristalina, muy fría, pero muy protegida del oleaje de alta mar, por lo que es perfecta para desembarcar, dejar los kayaks por allí, retirados de la playa, y cambiarse el calzado para proceder a un cambio de actividad: subir andando al Monte Faro. Partimos del pequeño cementerio que se encuentra anexo a la playa de Rodas, donde fue enterrada en el s. XIX una pequeña población que 


vivía en las islas dedicadas a los recursos marinos y a los trabajos que generaban las fábricas de salazón de Muxierio y San Martiño. Pero la competencia de las proliferación de fabricas de la zona motivó el declive de las salazoneras de las islas, con lo que la población decayó desde principios del s. XX.
Nos separan 7 km desde la costa hasta el faro, que fue construido en 1851 y a una altura de 178 ms. Su acceso es mediante un camino en zig-zag bastante cómodo y desde donde podemos ir disfrutando de las dunas de la playa de Rodas y de las vistas que nos ofrece la isla sur, la de San Martiño y podemos divisar el Faro da Porta con sus grandes acantilados; una vez arriba podemos disfrutar de la panorámica que nos proporciona  el conjunto de las tres islas.


Desde esta cumbre podemos divisar como la isla do Faro ha terminado uniéndose a la isla norte por una acumulación de arena en la parte inferior del archipiélago, en la cara este de las islas; al subir la marea el agua pasa por la cara oeste y se forma una laguna entre el arenal y la roca.


 Nos llamó mucho la atención la limpieza del lugar, de restos de basura, a pesar de la gran afluencia de bañistas y visitantes que reciben las islas al día, sobre todo en esta época estival, y de la contaminación del hundimiento del Prestige que llegó a ser 


de un 90% y donde se vieron aquejados tanto la fauna marina como la flora, todo el ecosistema marino y medioambiental se vio afectado. Hoy día hay que decir que aún queda mucho para que se recupere el 


100% de lo que eran las islas ya que la contaminación en la zona es constante debido a la cantidad de petroleros que cruzan las rías, pero se observa un desarrollo sostenible en la zona, por eso, todo bien llevado se puede disfrutar perfectamente de la naturaleza, sin que se produzca esos fuerte desequilibrios, que vemos en otras zonas.
Después de un descanso en la isla y de unos bañitos nos pusimos en marcha para el regreso, que fue bastante espectacular, porque del suave mar de levas que  disfrutamos a la ida, en el regreso las olas 


subieron hasta alcanzar una altura de aproximadamente metro y medio, al paso por la canal, había momentos que a pesar de que íbamos paleando en paralelo, a Fran no lo veía, sólo nos localizábamos cuando subíamos a la cresta de la ola. Este vaivén del oleaje es como estar escuchando la música renacentista de Blackmore´s Night en su versión de Child In Time, donde mezclan la música rock con guitarra sin perder la base de folk tradicional.


Fue un verdadero placer arribar a estas islas en una delicada embarcación de fibra y disfrutar de una pequeña pero enriquecedora ascensión.


8 comentarios:

  1. Vaya paisajes!
    Muy bonita e interesante ésta ruta marino- terrestre.

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    1. La verdad que sí Alvaro, allí disfrutarías cogiendo olas... a pesar de que sus aguas son muy frías, para el kayak da mucho juego.

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  2. Hola:

    No nos hemos cruzado por poco.

    Nosotros no reservamos para Cies, por lo que no pudimos ir y fuimos a Ons, menos turística. Todo un lujo.

    Un saludo.

    Antonio.

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    1. Pues sí Antonio toda la costa gallega no tiene desperdicio, cada una tiene su encanto particular, tanto en paisajes como en gastronomía.. A nosotros nos justo mucho la costa de Lugo y la parte de cabo Ortegal.
      Un saludo y a seguir disfrutando del verano...

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  3. Buena tierra es Galicia, a mi me gusta la parte de Pontevedra, cerca de donde es esta ruta, la isla de Tambo, creo?, Combarro...
    Muy detallada la ruta en Kayak, da la sensación de que fuerais de allí, o quizá si?
    Saludos y buenas vacaciones.

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    1. Gracias Salvador. Si que es verdad, es buena tierra y se está muy fresquito en estas fechas, allí disfrutamos de unas temperaturas que aveces no superaban los 10 grados mientras aquí en Cádiz hay días que pasamos los 35ºC.
      La isla de Tambo está en la ría de Pontevedra, desde el pueblo de Combarro se puede ver, a mi me gusto mucho el pueblo de Combarro con la cantidad de hórreos en plena mar y lo bien conservado que tienen el pueblo.
      Saludos y a seguir disfrutando del verano.

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  4. Hola Isa! qué fotos tan preciosas, un lujo de sitio, lo tengo pendiente. Un besote y a ver si nos vemos.

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  5. Hola Pepa, gracias viniendo de ti es un lujo ese comentario con lo buena fotografa que tú eres. Sí, tienes que ir y luego nos deleitas con un buen reportaje que me he hecho a dicta a tus relatos..
    Un besito.

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