lunes, 7 de mayo de 2012


Djebel Toubkal (4167m)

Día 1:
La aventura de esta ascensión comienza en Tarifa. Embarcamos en uno de los ferrys de la compañía FRS, comprando los billetes en ventanilla una hora antes, para, así poder, cruzar el estrecho hasta la población marroquí de Tánger,  donde parece que nos hemos retrasado 40 años en la forma de vida de sus gentes y conforme te vas adentrando en su interior la distancia con el progreso es aún mayor.
Si no vamos incómodos podemos caminar hasta el Gare Tanger Ville (tren) pues está a sólo 30 minutos andando por su paseo marítimo, aunque nosotros tomamos un taxi para agilizar los tramites de adquisición de billetes de coche-cama ya que no se pueden adquirir por internet. En general en Marruecos debido a su idiosincrasia es fundamental ofrecerle  la mitad del precio que te pidan, de esta forma te adaptarás a su regateo y disfrutarás de tu estancia, si no, te sentirás engañado y pagarás un buen dinero por tu viaje.

Día 2:
Tras casi 11 horas de viaje, llegamos a Marrakech, donde tras desayunar en la estación negociamos un taxi a Imlil.


Durante la noche había estado lloviendo, y llegando a Asni seguía chispeando bastante, pero la tormenta nos ofreció una tregua justo al bajarnos del viejo mercedes en las calles de Imlil.



Nos ofrecieron mula en el mismo pueblo, y después de regalar objetos de escribir a varios chavales que se acercaban con curiosidad al vernos equipados de montaña  nos fuimos con Mohamed y su mula para arriba.


Al principio costaba empezar a caminar, teniendo en cuenta que la noche anterior la pasamos viajando… con el “chu cu chú” del tren que hacía tiempo que teníamos olvidado este ruido y que le da al viaje un toque de swing.
Al poco rato de camino, dejamos atrás el pueblo, vemos el valle de Tamatert que está formado por pequeñas agrupaciones de casas construidas en adobe y donde su gentes se dedican al turismo al ser estas poblaciones la base para la mayoría de las expediciones al Toubkal, y así por una pista forestal nos vamos acercando a Aremd, a 1945m, metido casi en el cauce del río n´Isougouane, que a juzgar por su cauce, habrá tenido épocas mejores.


Al fondo de lo que seguramente fue  la morrena de un glaciar, el camino se empieza a inclinar al salirnos del río por la vertiente Este del cauce, y se va tomando altura suavemente, hasta llegar a Sidi Chamharouch, donde cruzamos el torrente que baja del Tichki (3753m) por un puente de hormigón. En este lugar hay construida una mezquita junto a una enorme roca pintada de blanco, que destaca sobre el resto de minerales de la zona, y bajo la cual hay construido un pequeño espacio, que completa la gruta en la que pernoctó Sidi Chamharouch, el rey de los genios, que tiene la apariencia de perro negro por el día y de humano al caer la noche.


Alcanzada una altura de unos 2500m, te encuentras en el camino un puesto de minerales y chucherías varias, donde paramos  a tomarnos un zumo natural de naranjas recién exprimidas y fresquitas, y aquí aprovechamos para comer el bocata.
Al llegar al refugio Les Mouflons, a 3200m, la ocupación no era muy alta, y por un  poco más, nos ofrecieron una habitación para nosotros solos. Hay que comentar que el precio del refugio se puede negociar, al tener otro refugio al lado, el Neltner, juegas con esa ventaja. De todas formas, el Neltner es más barato, pero la comida es peor, a no ser que lleves cocinero desde Imlil, y la confortabilidad del Mouflons también lo supera.


Cenamos bien, dos platos de comida típica marroquí y postre. Hay personas que tras beber agua del grifo, o simplemente comerse una ensalada, reaccionan a las bacterias del agua, pues su organismo no está acostumbrado, y pueden vaciarse en una noche de vómitos y diarreas. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, y cuidarse de lo que comemos, pues puede estropear nuestro objetivo. A veces se piensa que puede ser por la altitud, pero lo más seguro es que sea ocasionado por el agua.

Día 3:
Nos levantamos con las primeras luces, pues teníamos todo un gran día por delante y sólo pretendíamos subir el Toubkal. Nada más desayunar, subimos por detrás del refugio, cruzando el río junto a la cascada, y ascendemos sin tregua hacia el gran corredor que se sitúa entre Punta Imlil (3560m) y Tête dÓuanoums (3970m), con un zigzagueante rumbo Este, soportando rachas de viento gélido que arrancaba de la montaña la nieve caída en la madrugada del día anterior.


Se hace muy dura la subida, pues en línea recta, sobre el plano, sólo nos separan 2400m de la cumbre más alta del Atlas, pero el desnivel a salvar en tan corta distancia es de 1000 metros, por lo que la pendiente es elevadísima.
Llegando al collado, y atraído como un imán, fui cambiando el rumbo hacia el Sur, para subir el solitario Toubkal Oeste (4030m). Era insoportable caminar cerca de la arista, de hecho la trepada de 4 metros que debemos hacer para llegar a la cumbre, la dejé para otro día, no fuese el viento a arrancarme de la montaña y hasta aquí hubiésemos llegado.


Deshice mis atrevidos pasos, para llegar nuevamente al gran collado y seguir ascendiendo, casi sin merecer la pena, sólo para conquistar lo inútil, pues no apetecía seguir castigando el cuerpo más tiempo, pero una vez ahí parece que estás obligado a llegar.

No sabes mi nombre, no nos conocemos
Pero existe esa complicidad
Sonidos que no escuchamos
Los momentos que perdemos
Cuando emprendemos ese movimiento

Es el movimiento de tu corazón, el que te llama hacia lo más alto, aunque realmente no escuchas su sonido, como dice la canción La Espera, de los Granadinos Varaverde.
Durísimos, fueron los últimos momentos de nuestra ascensión al techo más alto de África del norte, un camino rumbo NE, próximo a la arista cimera, y azotado por desagradables rachas de un gélido viento que no hacía si no restarnos energía y por otro lado aumentar el coraje necesario para alcanzar la cima.
Estamos a 4167 metros de altura después de dos jornadas caminando, observando unos paisajes inolvidables y unas formaciones geológicas muy peculiares del jurásico y cretácico plegadas y rectilíneas que te recordaban que estabas en el Gran Atlas.


Es domingo, y llevamos fuera de casa desde el viernes… una noche sin descanso en el tren, otra noche sin


descansar en el refugio, debido a la altitud y los problemas de sueño que comporta, y el frío, era suficiente acumulación de cansancio, así que con premura, emprendimos la retirada.


Un poco más abajo del collado, nos cruzamos con nuestros amigos Albert y María, a los que vimos muy enteros y con ganas de continuar hasta la pirámide, así que nos saludamos y empezamos a buscar un lugar acogedor para el merecido avituallamiento, que realizamos bastante abajo, una vez notamos que el viento no azotaba tan fuerte.


La vuelta fue mucho más divertida, pues la nieve había perdido dureza y permitía tirarse ramaseando y así acortar tiempo de bajada, para disfrutar desde el confort del Mouflons, de la conversa con otros


montañeros españoles, con el guía bereber de un grupo de ingleses, que sabe bastante español, y como no,


del vuelo de innumerables chovas piquigualdas que se buscaban la vida por los alrededores de los refugios.


Día 4:
Nos levantamos sin prisa para desayunar bien,  empacarlo todo y despedirnos de los compañer@s con los que estuvimos conviviendo las últimas horas.
Una vez llegó Mohamed, con su mula, empezamos el camino de vuelta al valle. Había que despedirse de la montaña, y acercarnos a la civilización. Con nuestros amigos catalanes deshicimos los pasos del segundo día de este viaje tan emocionante y a la vez estresante, pues ahora tocaba de nuevo el negocio de todo con las gentes del pueblo, y de la ciudad.


Al llegar a la urbe, nos buscamos un Ryad cerca de la estación, y acabamos cenando en la plaza Jemaa el Fna, “plaza de la muerte”, si queremos traducirla a nuestro idioma, pues en ella se ejecutaba antaño a los infieles.
Nos encontramos rodeados de una multitud de transeúntes y los comerciantes típicos del lugar, todo adornado con encantadores de serpientes, malabaristas, aguadores, y un sin fin de personajes dignos de una película. Creemos que es imprescindible visitar esta plaza al menos una vez en la vida, y a ser posible, de noche.


Era 30 de abril, y el 28 se cumplió un año del atentado terrorista que se llevó por delante la vida de 17 personas en el café Argana, e hirió a otras 20, algunas de gravedad, por lo que el monolito levantado a las victimas en la plaza aún conservaban las flores.

Día 5:
Era nuestro último día en la ciudad, y lo dedicamos a pasear por la medina y conocerla bien, y por las zonas nuevas de Marrakech pues hasta las 21:00 no salía nuestro tren con destino Tánger.


Casi cansa más andar por la ciudad que subir a una montaña… Comentar que habiendo ido por nuestra cuenta sin hacer ningún tipo de reserva excepto el refugio, todo ha salido muy bien.


Desde este sitio de internet, animamos al que quiera hacer algo por el Atlas, o por Marruecos en general a que no lo dude y se lance… es mucho más  cómodo que ir con una empresa de “aventura”, pues no tienes tiempos de esperas y vas resolviendo y disfrutando de los sitios y lugares cuando te apetece y también tienes más contacto con las gentes del lugar. 

Datos Técnicos

Localización: Parque Natural del Toubkal
Población: Aremd (Marrakech)
Altitud máxima: 4.167 m
Distancia recorrida: 35 kms
Desnivel: 2.508 ms
Tipo de trazado: Lineal
Clima: Alta montaña


9 comentarios:

  1. Holaaaa! Bonita cronica! Somos amaia y iosu los de iruña. Un besote grande, quizas volvamos a coincidir en otro refugio tomando te! Un abrazo desde taroudant.

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  2. Gracias Amaia y Iosu, ya vemos que estáis aún de vacaciones ¡¡qué bien¡¡ Aprovechar que Marruecos tiene una naturaleza preciosa.. estuvimos con Maria y Albert en marrakech y genial, no sabemos nada de Paco supongo que estará "agarrotado" a una roca en el levante... ¡¡Claro que sí¡¡ los refugios son un sitio ideal para quedar y tomar un te. Disfrutar mucho que nosotros estamos aquí en el "curriii". Un besote de Fran y mío.

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  3. buenas tardes desde barcelona, somos albert y maria, muy buen relato y gracias por nombrarnos. Esperamos que el viaje de vuelta fuese bien, nosotros no supimos si volavamos hasta el ultimo momento, tuvimos que esperar que toda la gente facturara y ver si sobravan plazas, al final si que volamos bien. Bueno lo dicho cuando querais dar un paseo por la montaña de Montserrat aqui estaremos para recibiros, un abrazo de nuestra parte y ya mos hablamos, aaaaaaaaaaaaadios

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  4. Hola, Albert y María. Echamos un buen día por Marrakech, y como era 1º de mayo, vimos dos manifestaciones de marroquíes, pero no supimos entender los eslogans de las pancartas. La vuelta la hicimos muy cómoda, en el tren y salimos en el primer ferry hacia Tarifa. Mandadnos un correo elec, que teneis los nuestros en la columna de la derecha, así os mandamos alguna foto. Salud, y força en el canut.

    Amaia e Iosu, mandadnos también un correo, que tenemos fotos vuestras. Agur.

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  5. Isa hija vaya palizas te metes :)
    A mí Marrakech me encanta, y aunque no dudo de que la montaña es preciosa me quedo disfrutando de esa plaza tan especial o de los palacios tan chulos que tiene, no soy tan andarina como tú, jajaja. Muy buena entrada. Un besote guapa!

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  6. Gracias Pepilla, no te creas es un cansancio bastante gratificante, sobre todo cuando llegas a una cumbre de 4000 metros y puedes disfrutar de esas impresionantes vistas que te ofrece la naturaleza en su estado más puro y real. Un día tienes que probar aunque sea hacer unos miles... o por algún pradillo.. El otro día te echamos de menos. Un besote.

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  7. Hola,como os lo habeis pasado,me traéis grandes recuerdos,estoy convencido que disfrutastéis de la montaña y del ambiente de una cultura diferente.No os recuerda,la zona, a sierra nevada,para mi tienen algo de semejanza.
    Un abrazo.

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  8. Richi, tienes toda la razón, yo también se lo comentaba a Isabel cuando estábamos sumergidos entre tanto mineral negro... se parece a los esquistos de nuestra sierra Nevadense.
    Oye, espero que escuches los grupos de música a los que hago referencia en los post.
    Gracias por leerlo, y salud.

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  9. Bonita expedición Fran y gran relato. Le tengo ganas al Toubkal, quizás lo haga la próxima primavera con unos amigos, ya te pediré consejos si finalmente nos lanzamos. Gracias por acercarnos al Atlas. Un saludo compañero.

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